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viernes, 15 de julio de 2016

Objeción de Conciencia a Figura de Paz (vigésimo octavo dominical 2.016)

Objeción de Conciencia a Figura de Paz

Jorge Moncada Angel
www.jorgemoncada.co
Entre tanto cavilar, ‘ser o no ser de la paz’, encontré  dos conjunciones gramaticales que podrían definir el status quo de la palabra paz, aplicada a la situación presente.

La primera es la definición en abstracción del término – Objeción de Conciencia- recetada para dar una opinión sincera, desligada de todo romanticismo natural del significado de vivir en armonía, y la segunda, es la sencilla formula celular del término -figura de paz- una sub fuente del manantial de palabras lindas de la lengua española -la paz-.

En esté direccionamiento de principios descritos,  –la objeción de Conciencia- es la marca de agua, que llevaría (personalmente) cada hoja de un acuerdo entre partes, que tuviera cómo actor fundamental el actual gobierno Colombiano. Un gobierno que tiene enemigos imaginarios que superan la realidad.

La clase media es el antagonista  superrealista del poder en Colombia. Una clase social golpeada sin remordimiento, condenada a la extinción (indigencia) o a deformación moral al aceptar directrices para acceder a nuevos escaños “sociales” (empleados del empleo). La clase media desaparece entre el populismo electoral del poder y el señalamiento dañino del mismo, dando beneficios a manos llenas, cómo casas gratis, subsidios de una u otra cosa,  tipo “contrato social” para refrendar y renovar dádivas en las urnas. También  desaparece por medio de tachas del poder, que   acusa a la clase media de ser potentada de recursos, todos necesarios para llenar la brecha y dar un paso adelante para dejar la inequidad social entre el estrato “bajo” y la clase media. Por eso, como representante en cabeza propia y miembro de la honorable clase media Colombiana, manifiesto mi “objeción de conciencia” a la ‘figura de la paz’,  creada para tener “chivo expiatorio” de  problemas coyunturales de desigualdad de la nación, originados en otras esferas.

Cómo ha dicho el primer magistrado de la nación “la figura de paz significa más impuestos” y ya sabemos a quiénes van dirigidos. 

Continuando con el direccionamiento de principios descritos al inicio de esta suma de opiniones, llego al termino ‘-figura de paz-’ que no es  narrativa poética, ni descripción del anhelo natural de los seres humanos para vivir en estado de éxtasis relacional, con otros seres humanos y su entorno natural… NO.

 –La figura de Paz- es una opsis del universo de la palabra paz, una muestra, un vistazo, ‘el final de una obra sin todos los elementos necesarios’, ‘una conclusión sin aspectos relevantes para resuelves creíbles’,  y ‘una gran carcajada, sin un buen chiste’.

Mi objeción de conciencia a figura de paz, es la manifestación tácita a un comportamiento inadecuado, incoherente e improcedente del gobierno con: Paro Camionero. Agro colombiano. Clase Media. Provincia Colombiana, dejada a la deriva y en manos de la corrupción regional manejada desde la capital por entes regionales descentralizados. Además por permitir la fermentación de la ‘tiranía de la corrupción’ que emborracha con su dicotomía y ambigüedad, el discurso político de todos los días, sin encontrar soluciones, dilatando la resolución de necesidades imperiosas que yacen en las regiones.

En contra punto de está vía de penurias, sobresale una avenida de ventajas, de impulsos, de gabelas, de bonanza  a la exploración y explotación minera cómo política nacional, qué no beneficia a la clase media, muy al contrario, la hunde, junto al pequeño campesino, comunidades afro e indígenas, que habitan, viven de vivir o viven del pancoger de la tierra para subsistir; quienes ven o vemos usurpados nuestro derecho a la libre autodeterminación del uso de nuestro territorio, este derecho a la libre autodeterminación del uso de la tierra, incluye el derecho al ambiente sano y los deberes de la protección de nuestros recursos hídricos, florísticos y faunísticos inmersos en la constitución y avalados por innumerables tratados marcos y cumbres para la mitigación del cambio climático, realizados en el concierto de las naciones.

La objeción de conciencia a figura de paz, es un deber hoy, para resarcir el pasado y corregir el futuro del proceso de paz



Jorge Enrique Moncada Angel 

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